Kubika nace en Madrid en 2024, tras la confluencia de diversos hilos temporales que, inevitablemente, llevan a sus cuatro miembros a la concepción y génesis de este proyecto.
La música de Kubika está llena de aristas, cambios de plano y de textura que se adentran en la complejidad de la armonía y el ritmo, pero sin renunciar a un estilo directo, preciso y rotundo. Es el contacto convergente entre los riffs más oscuros y afilados, los pasajes experimentales, la ferocidad desgarradora y la melodía evocativa y conmovedora. 
Las mentes conexas que erigen Kubika son:

Beka (voz): Diseñadora de vértices y un ciclón en el escenario. Energía pura capaz de embriagar los sentimientos más contradictorios y unificarlos bajo su influente voz.
Cuenta con una larga trayectoria musical, que se refleja en su dominio del escenario y conexión con el público.
Del scream destructivo a la profundidad melódica, pasando por frases tan sensuales como psicopáticas, desarma el cubo en todos sus conceptos.

Alex (guitarra): Arquitecto de cubos y principal compositor de la banda, su gran personalidad musical deja una huella indeleble. Es la omnisciencia en este enigma. 
Su versatilidad le ha llevado a experimentar con estilos musicales muy diversos a lo largo de su trayectoria.
Velocidad y expresión, disonancias y armonías, creatividad y exploración… riffs que trascienden las paredes del cubo.

Berni (bajo): Modelador de espacios. El temple idóneo para la adaptación, la versatilidad y la imaginación.
Sus amplios gustos musicales potencian su creatividad y su facilidad para romper los límites del canon. Líneas carismáticas que se dibujan y desvanecen, juegos de silencios y melancolías integrados en un todo demoledor. La frecuencia que hace temblar la estructura del cubo.

Gonzalo (batería): Demoledor de planos. Es improbable que algo pueda saciar el hambre de superación, perfeccionamiento y conquista. Destaca por su tesón y su valentía cuando hay que afrontar nuevos retos, además de poseer un trazo y pulso sublime que lo convierten en el ilustrador de la banda. Un exuberante cúmulo de estímulos focalizados en un instrumento. Pegada, velocidad y precisión: los ingredientes perfectos para reducir el cubo a polvo.